martes, 11 de noviembre de 2014

Ficción

El tiempo y el espacio son términos complejos para mí, aún hay muchas cosas que no logro comprender, no importa cuánto lea, cuánto viaje, a cuántas clases especializadas en la universidad asista. NO ENTIENDO.

Verás, cuando era pequeño, me gustaba pasar el tiempo mirando por la ventana. Soñaba despierto y esperaba a que algo mágico sucediera, esperaba por un día en el que el sol, la lluvia y el cielo se cayeran al piso y se combinaran frente a mí. Sólo para ver qué pasaría. Mi niñez estuvo lleno de: "¿qué pasaría si...?" seguidos de: "¡Andrés, es suficiente! Deja de soñar despierto".

Muchas veces me hicieron pruebas para ver si tenía problemas de concentración o de aprendizaje pero resultaron negativas. Esto no detuvo los múltiples regaños y castigos por mi mente imaginativa, porque para variar la participación (en todo) siempre fue importante para mí, la comunicación nunca fue un problema, siempre se me facilitó expresar mis ideas y compartir todo lo que pasaba por mi mente.

Un día mientras observaba la lluvia estrellándose contra la ventana del auto, me percaté que la luz se hacía cada vez más brillante, entramos a un túnel de colores y cuando salimos, todo se veía diferente. Se veía más nuevo, como si hubieran tirado todos los edificios para reconstruir la ciudad.

Había un letrero gigante de luces que decía: Sociedad del conocimiento. No supe qué pensar, esto no estaba ahí antes. Nada estaba ahí antes de cruzar el túnel pero nadie más parecía percatarse. Como si hubiera un filtro de realidad, mis papás y mi hermana no notaron el cambio.

Al principio me dio mucho miedo, los niños se veían diferentes a mí. vestían en colores plateados, azules y dorados con tenis que tenían rueditas para patinar. ¡Todos tenían los mismos tenis! Eso fue raro... En la escuela, los maestros eran computadoras móviles y había adultos que nos cuidaban pero no daban clases. Todo era a través de medios electrónicos.  Me costó trabajo hacer amigos pero al salir de clases una chica de cabello rosa y alocado se acercó a mí y me preguntó por mi nombre.

Me dijo que parecía perdido y le expliqué lo que había pasado. Contrario a lo que pensé, ella no creía que estaba loco. Me dijo que ya había pasado antes.

—Hay un portal en esta ciudad. Han llegado personas a visitarnos de otros tiempos, una vez conocí a una chica que venía de 1900. Se volvió loca y falleció al poco tiempo porque dejó que la alcanzara su vida. Pero bienvenido a la era digital. —Concluyó con una sonrisa y un tono menos tétrico.

—¡Qué? —pregunté asustado.

—No te preocupes, te estás adaptando bien. ¿De qué era vienes?

—Del 2010  —respondí.

—Oh! vaya, eres la primera persona que llega de la sociedad de la información en sus inicios. — exclamó con un tono de sorpresa y emoción en su voz.

—¿Cómo alcanzó su vida a la chica de 1900?

—Pues no quiso aceptar nunca que había viajado en el tiempo, intentó volver a su tiempo porque
estaba comprometida. Empezó a investigar y a recrear sus recuerdos para sentirse cerca de su amado y los recuerdos fueron tan fuertes que recordó su muerte en 1958 y pues... se desvaneció.

—No entiendo, ¿Qué año es este? —pregunté confundido.

—Es el 2050

—¡Y porqué todos tienen los mismos tenis?

—Son vintage, están de moda. —respondió, casi ofendida.

Caminamos juntos hacia un elevador gigante, subimos y el elevador nos llevó a una avenida muy larga, dos cuadras más tarde habíamos llegado a su casa. Me invitó a comer y cuando le pedí su contraseña de wifi para avisarle a mis papás en dónde estaba, ella sólo se río.

—Había olvidado que en tu tiempo la web era tan arcaica. ¿Apenas empezaban con la alfabetización digital, no?

Me dio un audífono azul y me dijo que podía localizar a mi familia con él. Sus padres me acompañaron al elevador y encontré a mis papás. Mi casa se veía como la de todos los demás. Cuando entré, me dio la bienvenida y avisó a mis papás que ya había llegado.

Era un universo completamente diferente para mí. Las pesadillas me persiguieron mucho tiempo pues creí que mi vida me alcanzaría como a la chica de 1900. Seguí mirando por la ventana pero cada vez menos, ahora que tenía lo que deseaba no sabía que más soñar.

Crecí en aquél tiempo hasta que cumplí 18 años. Tenía una novia de cabello rosa, alocado y amigos que me parecían normales. Me habían enseñado acerca de la colaboración en la vida real y en la vida digital. Éramos una comunidad unida y democrática, pero el túnel se cruzó en mi camino de nuevo y me llevó a otra era.

El tiempo y espacio son términos complejos para mí, aún hay muchas cosas que no logro comprender, no importa cuánto lea, cuánto viaje, cuánto recuerde o cuánto quiera olvidar... no lo entiendo.




imagen de: http://instagram.com/p/Wqt4TNg747/











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